Anoche mereció la pena la búsqueda de las entradas, el viaje a aquel local después de una semana agotadora ya la espera de más de una hora sobre la hora fijada..la actuación de nacho vegas fue una de las mejor que he visto nunca...Su correción, su música , su voz. Invadió la sala con su intensa e inmensa presencia sobre el escenario, con un fondo que rezaba "el loco" (nombre del local y curiosa paradoja) en cartel luminoso.Consiguió como en sus discos transportarnos a esa instronspección y a esa fidelidad hacia lo que realmente es la vida.Su mundo de símbolos e iconos sobrevoló nuestras mentes toda la velada.Este "cantautor inquieto" ,como el mismo se definió anoche, consigue provocarme la misma sensación que cuando abro un buen libro de poemas o me sumerjo en la literatura cierta ( no la que posa sus mejillas en escaparates con aspiraciones intelectuales ).La auténtica, la definitiva verdad, se mostró en cada una de las palabras que nacho nos cantó en la compañía de su guitarra. Ójala no te alcance nunca la fama.


Si encontrase un anuncio en el que se buscara un “ratoncito Pérez” para trabajar creo que me presentaba enseguida, aunque mi currículo carezca de experiencia en estas tareas…incluso creo que me importaría poco la remuneración. ¿No debe ser fascinante trabajar cuando todos duermen colándote en las habitaciones de pequeñajos orgullosos de su recién estrenada y pasajera fealdad?¿ felices de dormirse soñando que un ratón les dejará una moneda sin despertarlos debajo de la almohada?... luego daría un paseito nocturno de vuelta a casa orgullosa de haber pasado una “noche de ratones”. Y me pregunto si aún hoy los niños esperan como lo hacía yo, ansiosa y fascinada, la llegada invisible y el regalo de un personaje tan pintoresco….
Hace años fui al Museo de Max. El reclamo del cartel hizo que me entregase enseguida a la aventura de traspasar aquella cortina de terciopelo rojo , entrar a aquella casa pintada de cal blanca por fuera que recibía a otros visitantes que como yo entraban ya asombrados…Rezaban los carteles exteriores!:
Uno de los momentos más dulces de las 24 horas es el que se avecina ahora : la noche. Sobretodo después de un día de semáforos y de caras perrunas, menos mal que voy pertrechada de buena música y de un libro. Hoy el que llevaba me entretenía tanto que desafiaba al posible mareo leyendo en el mismísimo autobús : La noche obliga.
Creo que hay ciertos gustos que están unidos por hilos delgadísimos que uno tan sólo desgrana en el momento en el que se percata de ello y respira hondo. Al instante es probable que hayamos olvidado aquella revelación, el sentido justo de que las cosas y las personas que nos gusten encajan en un todo común, en unas variables que al final son constantes .Y bueno, un montón de cosas más que son difíciles de explicar en una tarde de domingo que reclama más pereza que otra cosa. Todo esto para hablar que he descubierto que me atrae el artilugio “tandem” y que ha tenido momentos extraordinarios en la historia de la humanidad como en general el artilugio bicicleta. Si no hubiese llegado en el París de 1790 el conde de Sivrac con su "celerífero" o "caballo de ruedas" ( este listón de madera, terminado en una cabeza de león, de dragón o de ciervo, que para su manejo necesitaba de maniobras poniendo el pie en tierra ya que no tenía articulaciones)...otro ocioso o avispado hubiese empezado con toda esta historia de la bicicleta.